Sentencia de La Manada

‪Leída la sentencia:

1) La violación,‬ ‪según los hechos descritos en el documento, se produjo;

2) Se descarta la intimidación y se opta por la prevalencia. Para que haya intimidación hace falta, dicen los jueces, amenazar con que se va a hacer daño. Y, sin embargo, se habla todo el rato de “coacción”;

3) De los hechos descritos e, incluso, de su interpretación por parte de los jueces, se puede deducir que ella sí percibió esa intimidación;

4) Aunque están profusamente descritas, no hemos visto las imágenes. Los jueces ponen en valor la prueba y explican que en este tipo de casos es difícil que existan grabaciones;

5) El voto particular es sorprendente, pero por el hecho de que es totalmente opuesto a la sentencia. El juez no ve nada de lo que los otros han visto, tanto en las imágenes como en los testimonios;

6) No ve gritos de dolor ni bloqueo (en ella); no ve jactancia ni una lesión de la dignidad de la víctima (en ellos);

6) Una de las cosas que critica es, básicamente, que sus compañeros han realizado una descripción de las imágenes “tendenciosa”. Que dan por bueno desde el principio lo que dice ella, en cuyo testimonio ve muchas lagunas;

7) Creo que para los no instruidos, como yo, resulta todo muy confuso.‬ Así que solo queda seguir leyendo a los que saben.

__

8) Añado, y me pregunto. Los jueces fundamentan su decisión final -insisto, a pesar de todo su planteamiento inicial- en una amplia jurisprudencia previa. ¿Qué margen existe, tienen, tenían para cambiar criterio, si es que esas sentencias previas pueden, pudieron ser interpretables? ¿Veremos un cambio de doctrina en instancias superiores o no es posible por la redacción misma del CP?

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Debutantes

Hace unos años, más bien 12, me propusieron ir a un baile de debutantes. Fue durante el funeral de un eminente exdiplomático al que acudí en calidad de acompañante; nunca se sabe en qué momento llegará una oferta así. Con toda la locuaz cortesía que me permitía una circunstancia de ese tipo, en todo caso, decliné. Acción, reacción.

Mis motivos eran tres: el primero, que yo veía aquello como un anacronismo, como, verbigracia, las puestas de largo rutinarias -una vez estuve a punto de ir a una, y en Santander- o, con perdón, las pedidas de mano; el segundo, que parecía más joven de lo que en realidad era y se me había pasado del todo el arroz; el tercero, que no tenía qué ponerme.

Bastó con apuntar lo de la edad, para asombro de la amable interlocutora, a la que no mencioné ni lo primero (por respeto) ni lo segundo (probablemente, un obstáculo salvable). Tengo una ligera idea de quién era ella, pero pasado tanto tiempo no logro recordar bien. Dejó abierto en mi cabeza, eso sí, un hilo de curiosidad que ahora habría transformado en reportaje. Historiones hay.

Viene esto al hilo de la celebración de Le Bal, al que hoy acuden hijas de estrellas de Hollywood como setas había en el campo antes de la desastrosa sequía. Recomiendo echar un vistazo al histórico de las fotos de grupo y, francamente, no pasar de la primera edición. Muy a pesar de todos los haute couture, muchos de ellos preciosos, el estilo del 92 se come al resto.

Aquel año, claro, no bailaron. Aquello sí era París. Después, fueron todo vuelos, paillettes y cavaliers con trasfondo solidario, negocio textil y core social. Me pregunto qué deriva habría tenido la cita sin el componente masculino obligado, incluidos los padres que presentan en sociedad a sus hijas a través de un vals. ¿Un fiestón de futuras mujeres relevantes?

Croquis mental sobre Cataluña

Dilatoria o no, la estrategia del Gobierno central de caramelizar con una ‘pregunta’ el paso previo al artículo 155 abunda en el lío creado por el discurso de Carles Puigdemont en el Parlament.

¿Qué pasó? (¿Qué pasa desde hace semanas?). Nadie parece saberlo a ciencia cierta, ni dentro ni fuera del procés (ERC dice que la independencia se proclamó; Catalá asegura que no; Rivera y Sánchez, que sí; la CUP pide que se haga cuanto antes; etc.).

¿Es todo real o postizo? Suponemos que el president y su círculo más cercano, al menos, lo tienen claro, pero mientras la luz aparece necesito deshacerme de este croquis mental.

La DUI o “No saben que sabemos que saben que lo sabemos”

1.- El artículo 4 de la Ley del Referéndum de Cataluña, aprobada por el Parlament el pasado 6 de septiembre, dice que si en la consulta hay (hubiera) más síes que noes, eso “implica la independencia”. O sea: que ha de declararse, que se declarará, porque se ha determinado, por parte de quien ha redactado la norma, que dicha consulta “es vinculante”.

2.- También reza que en los dos días siguientes a proclamarse oficialmente los resultados del 1-O (fue el 6-O), se celebrará (celebraría) una sesión ordinaria en el Parlament para “efectuar la declaración formal de independencia, sus efectos y acordar el inicio del procés”.

3.- Por tanto, en el momento en el que Puigdemont subió a la tribuna del Parlament, el martes 10 de octubre, los resultados del referéndum ‘implicaban’ (vinculante) la independencia, pero faltaba la “declaración formal”.

4.- El president ‘asumió el mandato’ de las urnas de que Cataluña “se convierta en un Estado independiente” (es decir, como jefe del Ejecutivo liderará e impulsará el proyecto dentro de sus funciones) y, en nombre del Govern y en el suyo propio, pidió a la Cámara (es decir, el legislativo, el que decide y da el visto bueno) que “suspenda (suspendiera) los efectos de la declaración de independencia”.

5.- En aquella sesión ordinaria no hubo declaración formal por parte del Parlament -ni del president, aunque algunos creen que sí-, ni ‘acuerdo’ de nadie para dar por iniciado el procés ni suspensión de ninguna declaración. Ni siquiera el pleno fue convocado para eso.

6.- La declaración formal, si no iba a haber votación (no está contemplada en la Ley del Referéndum), tendría que haberla leído, en todo caso, la presidenta Forcadell en nombre del Parlament. Varias cuestiones: 1) La Ley, es verdad, no especifica quién debe “efectuar la declaración”; 2) Si no hacía falta el Parlament, para qué convocar un pleno (aunque el Govern tampoco podría haber aprobado un decreto para esto, porque el Estatut sí dice expresamente que no puede hacerse en caso de reforma del Estatut); 3) Podría entenderse en la Ley del Referéndum que el pleno se convoca solo para escuchar al president; 4) Pero si una suspensión necesita del Parlament, ¿por qué una aprobación/declaración no?; 5) Un ‘acuerdo’, por otro lado, conlleva varios actores, es decir, al menos la Mesa sí tendría que haberse reunido y votado.

7.- Recurramos al reglamento de la Cámara. Las declaraciones -institucionales- del Parlament (“…el Parlament de Catalunya…celebrarà una sessió ordinària per a efectuar la declaració formal…”), según el artículo 166, son las “acordadas unánimemente por el presidente y por la Junta de Portavoces”. Se tienen que publicar en el Boletín Oficial del Parlament y “son leídas en sesión plenaria o en la comisión correspondiente…”.

8.- Por otro lado, el artículo 168 dice sobre las propuestas del Gobierno (“…el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda…”) que si este remite al Parlament una propuesta “con relación a la cual la ley exige que el Parlamento se pronuncie antes de la decisión administrativa”, la Mesa ordena su publicación y, oída la Junta de Portavoces, decide si debe ser tramitada por el Pleno o por una comisión legislativa.

9.- Sobre la adopción de acuerdos (“…i acordar l’inici del procés constituent.”), el reglamento dice en el artículo 89 que “el Parlamento debe hallarse reunido según lo establecido por el Reglamento, y con la asistencia de la mayoría absoluta de sus miembros.”. Y, a continuación, habla de votación.

10.- Un apunte, solo como ejemplo. En la ley nacional de 1980 de regulación de las distintas modalidades de referéndum, sobre la reforma de estatutos de autonomía, se dice: “El Estatuto se entenderá aprobado cuando obtenga en cada provincia mayoría de votos afirmativos de los válidamente emitidos…”. A continuación, la Constitución prevé que sea “elevado a las Cortes Generales” para su ratificación. Es decir, en este caso, tras el referéndum y a pesar de que, como es vinculante, si hay mayoría se da por “aprobado” (“implica la independencia”), aún se da la última palabra a los parlamentarios.

11.- Volvamos a la declaración. ¿Qué declaración? Pues el documento que se firmó, después del discurso y de las intervenciones de los portavoces, fuera del pleno y que, por tanto, no tiene una validez más allá que la de representar el compromiso de los grupos independentistas con el proceso que habían pedido suspender minutos antes (aunque sobre esta validez también hay discrepancias). Ese documento que no se leyó dentro del Hemiciclo y que declara la independencia. Evidentemente, el texto no incluye la suspensión; no procedería al ser una petición aparte y de naturaleza ulterior.

12.- Sobre la suspensión. Las dudas, en efecto, se disparan ahí. Si se piden suspender los efectos de una declaración que no se ha producido (Iceta, muy ágil, dixit), entonces esperamos que en algún momento (días, semanas) el Parlament declare formalmente la independencia con el documento ya firmado como base y después se vote la suspensión. ¿Tendría que convocarse otro pleno (ver apartado 8) o reunirse la Mesa? ¿Cuándo? (Los días 18 y 19, por cierto, hay prevista sesión plenaria en el calendario).

13.- Al mismo tiempo, al no haberse producido una declaración formal, es posible que Puigdemont se refiriera con ‘los efectos de la declaración’ al puro carácter vinculante de la consulta (ver apartado 10), es decir: ha salido el sí y eso implica la independencia, pero os pido que todo lo previsto para después quede en suspenso. O sea: suspensión a priori, no a posteriori, aunque la palabra “efectos” implique un después y no un antes. Esta es la opción más probable, teniendo en cuenta que el Parlament no ha dicho ni palabra desde entonces.

El requerimiento soft o “entre comillas”:

14.- El Gobierno ha dado el primer paso para aplicar el 155 de la Constitución. Ha mandado un requerimiento a Puigdemont, como contempla el artículo.

15.- Pero no lo ha activado aún y lo reconoce: “…es deber del Gobierno de la Nación… proceder a activar la aplicación del procedimiento para la aplicación del artículo 155 de la Constitución en caso de que no se atienda este último requerimiento…”.

16.- El requerimiento, como tal, se coloca en segundo plano (es un requerimiento, digamos, no al uso y en dos pasos) tras una aclaración decisiva que el Gobierno demanda a Puigdemont y que resulta igual de confusa que la declaración del president en el Parlament.

17.- Dice el documento: “Si dichas actuaciones… son consideradas por el Presidente de la Generalidad constitutivas de la declaración de independencia de Cataluña esté o no en vigor…”. Un momento. ¿”Esté o no” en vigor? ¿Está o no en vigor? Es decir, si la independencia no está en vigor pero Puigdemont contesta al Gobierno que sí, ¿solo eso valdría para activar el 155? ¿No habría que determinar antes si lo está o no? ¿Lo está? ¿No sería eso reconocer que el ‘no referéndum’ habría sido válido y vinculante? ( Ver 21).

18.- Si se hubiera declarado la independencia… ¿no habría entrado en vigor la Ley de Transitoriedad? ¿No sería esta ya la “norma suprema”? Y, teniendo en cuenta que esta Ley fue suspendida por el TC, ¿de qué serviría haber declarado algo si no entra en vigor nada? Lo dijo al día siguiente el TSJ, “ninguna declaración” tiene valor jurídico.

19.- Las medidas a llevar a cabo por el Gobierno si se activa el 155, mediante la participación del Senado, tampoco se detallan. Es más, la vicepresidenta del Gobierno rechazó hablar de ellas el pasado viernes tras el Consejo de Ministros. El artículo, como muchos de la Constitución -recordemos la abdicación-, es sucinto.

20.- Hay otra cosa que no quiso contestar. ¿Y si el president dice al Gobierno que declaró la independencia pero después la suspendió?, le preguntaron. ¿Activarían el 155? La pregunta tiene un error de base, porque el president no suspendió nada, sino que lo pidió. El texto del requerimiento, en cualquier caso, es más claro que SSS: 1) “…la ausencia de contestación y/o cualquier contestación distinta a una simple respuesta afirmativa o negativa se considerará confirmación…”. O sí o no, eso quieren. 2) “…esté en vigor o no.”. Aquí está. Supongamos que la declaró y la suspendió. Para el Gobierno sí se habría declarado, sin importar que después se suspendiera y que, por lo tanto, no estuviera en vigor.

21.- Ojo, que el Gobierno llama “actuaciones extraparlamentarias” a la firma del documento de declaración de independencia. Reconoce, por tanto, que se produjo fuera de pleno.

22.- Es interesante lo que apunta el periodista Pedro Vallín. ¿Ha habido realmente tras el 1-O algún acto jurídico que suponga desobediencia a las resoluciones del TC? ¿Tendría que haber actuado el Gobierno antes? ¿Caducó el “momento procesal”?

23.- Esto del abogado David Maeztu también es interesante. ¿Y los jueces?

Todo ha sido suspendido o el “país de fantasía”:

24.- El carácter vinculante del referéndum responde a una decisión unilateral.

25.- El Tribunal Constitucional suspendió cautelarmente en julio la reforma del reglamento del Parlament que permitía la aprobación por lectura única de las leyes del Referéndum y de Transitoriedad. Anuló, el 20 de septiembre, los acuerdos de la Mesa del Parlament de los días 6 y 7 de septiembre que permitieron tramitar la aprobación de dichas leyes. Antes de eso, había suspendido cautelarmente las mismas leyes. Suspendió también la convocatoria del pleno del 9-O en el que Puigdemont se disponía a valorar los resultados del 1-O.

26.- Se convocó un nuevo pleno para el día siguiente, 10 de octubre, que no se suspendió. El motivo de la convocatoria fue hablar de ‘la situación política actual´.

27.- Los miembros de la Sindicatura Electoral -órgano cuya creación establecía la Ley del Referéndum para controlar la consulta-, el número dos de Oriol Junqueras, Josep María Jové, y una responsable de la administración electoral, Montserrat Vidal, fueron multados por el TC. Al día siguiente, 22-S, todos los síndicos dimitieron y Jové fue cesado.

28.- O sea, la Sindicatura Electoral, tal y como mandaba la Ley del Referéndum, no fue quien proclamó los resultados. Lo hizo, directamente, la Generalitat.

29.- La Junta Electoral Central dijo en una nota que los resultados del 1-O no tenían validez y que ese día no se celebró ningún referéndum. Hay que recordar que el propio presidente del Gobierno dijo el mismo 1-O que todo había sido una “mera escenificación”.

30.- El Parlament ha decidido personarse en los procedimientos abiertos en el TC contra las leyes del Referéndum y Transitoriedad y contra la designación de los miembros de la Sindicatura, pero también ha decidido no formular alegaciones.

31.- Si no tienen validez las leyes de desconexión, ni los acuerdos del Parlament, ni el referéndum, ni sus resultados, ni hay Sindicatura Electoral… si, como consecuencia, no es posible declarar la independencia ni dejarla en suspenso, aunque no se hiciera… si el requerimiento del Gobierno se basa en cosas que no se han hecho… ¿WTF?

Otras consideraciones o “acción y reacción”:

32.- El lunes 16, día en el que Puigdemont debe contestar a ‘la pregunta’, vuelven a declarar por sedición el mayor de los Mossos y los presidentes de la ANC y de Òmnium en la Audiencia Nacional.

33.- ¿Qué fue de la causa del TSJ de Cataluña por desobediencia, malversación y prevaricación contra Puigdemont y el Govern? Por otro lado, no parece que una acusación contra el president por rebelión salga adelante de forma paralela y en otro tribunal.

Todo esto es una reflexión incompleta y nada más.

Yippee-ki-yay.

 

Con gafas negras

Ahí estaba yo. Con mi cara de pensar y algún kilo de más. Aquella camiseta ya no existe; las gafas, las más grandes que he tenido nunca, tampoco. Eran estas últimas perfectas para el camuflaje, o eso pense al ver las cámaras enfocando a la fila de personas en la que me encontraba, pero resultó que en un plano sostenido de agencia servían muy bien para enseñar tristeza. A ver, algo de nostalgia había, pero era una cuestión platónica y secundaria, ya que mi misión era puramente laboral. Las televisiones replicaron aquello y yo no pude hacer nada más que explicar a la gente que me llamó que había ido a cubrir la capilla ardiente de Antonio Vega. Lo que no sabían es que un año y poco antes había hablado con él un rato. “Paso más tiempo dentro de mí mismo que fuera”, me dijo. Lo entrevisté junto a su primo, Nacho García Vega, por aquel Tour 80-08. Reiniciando, algo breve y promocional. Melenón y cara consumida, sin pestañeo en las preguntas y con argumentos en las respuestas. No soy mitómana, nada de nada, pero ahí pedí una firma contraviniendo mis propias creencias. Esto ha ocurrido tres veces en mi vida: las otras dos, creo recordar, con Iñaki Gabilondo y Gomaespuma. Me acuerdo perfectamente de la habitación del hotel de Las Letras y de la foto en la ventana, hecha por Jorge París. Me habría quedado un lustro. En todo eso pensaba en la cola para entrar en la sede de la SGAE, donde fue la capilla ardiente. Después vinieron las palabras de José Ángel. Hoy se cumplen seis años de la muerte del cantante y compositor madrileño. Y de paso, apostillo a Héctor.

El señor de Oviedo

“Pues va a tener usted razón”, asumí. El hombre sonreía a mi lado mientras apuntaba en una libreta dos números, uno encima del otro. Eran los kilómetros por hora del tren. Una era la velocidad normal, la esperada; la otra, la máxima. 249, creo. Entendía de maquinas un rato, aunque fuera la primera vez que montaba en esa. Así que clavó la cifra y se lo alabé. Sonreía.

Le había tocado sentarse conmigo, una extraña. Los otros cuatro que lo acompañaban, un hombre y tres mujeres, hablaban sin parar una fila más allá, enseñándose fotos en un móvil y comentando el paisaje en cuatro asientos enfrentados. Él se había excluido sin discusión posible, cediéndole la charla a su esposa. No parecía incómodo por la situación.

Guardó de nuevo la libreta y el bolígrafo en el bolsillo de su camisa. Se dirigían a una boda en Oropesa. “A mi me da igual, yo voy por compromiso”, me soltó. Su fascinación por la capacidad del tren tenía una cara oculta: él había propuesto coger un avión, pero “ellas” habían decidido que no. “Yo no mando”, reconocía con la mirada. Si se lo hubiera pedido, se habría bajado conmigo en Madrid.

Me contó que estaba jubilado y que había trabajado 40 años en una mina, de vigilante. Intenté buscar en su rostro los efectos de aquello; pero nada. Yo, que tenía un auricular colgando de mi oreja izquierda, dejé el otro descansando sobre mi hombro, entre responsable y curiosa por la conversación. El señor, de Oviedo, intentaba cubrirse los pies helados por el aire acondicionado.

Estaba acostumbrado al frío, aunque todos los noviembres volviese desde El Bierzo a Asturias para pasar el invierno. Tenía descendencia en Madrid, reveló. Todo galantería, se disculpó por utilizar el brazo compartido del asiento más tiempo del necesario justo antes del parte informativo: “Eso debe ser Guadarrama”. Se le veía aliviado a pesar de las más de tres horas que tenía por delante.

Sentí de repente un toque en la mano. La esposa, desde la fila más allá, había abierto su bolso y sacado un puñado de caramelos. Yo decliné la oferta con toda mi amabilidad disponible, pero él tomó entonces la iniciativa con un “venga, son de café”. Acepté, “para después de cenar”. Quedó conforme. Y yo.

Navidad, dulce Navidad

Aún no ha sido siquiera imputado el duque de Palma y si no le declaran culpable de algo esto va a ser el acabose. Se ve venir. Cuantas más portadas le dedica El Mundo a Urdangarin, más le dedica La Razón al rey. Parece que estén compitiendo, lanzándose órdagos. En cualquer caso, tanto suegro como yerno habrán de hacer algo pronto con sus respectivas imágenes para recuperar la gracia de aquellos que desde sus casas observan el culebrón. Cambiar de jefe de prensa, cambiar de bufete de abogados o cambiar de familia. Quién sabe.

Me atrevo a decir que el discurso de Nochebuena tendrá ya no un share de escándalo, sino una audiencia futbolera. Esta vez no habrá zapeo. Y aún diría más, el tema será TT, FB y todo aquello susceptible de convertirse en noticia al día siguiente. Habrá análisis sesudos, trolls de moda (de los de toda la vida), guiños esperados y no satisfechos y neutralidad en el escenario. Es decir, un mensaje grabado con contenido previsible y supuestas señales subliminales ocultas acaparará nuestra atención. Vamos, nada nuevo en televisión. A menos que las últimas fusiones nos deparen sorpresas extrañas.

Con un ojo en el aparato y otro en el jamón estarán a esa hora los ministrados celebrando el ascenso, a menos que Rajoy prefiera las ascuas a coindidir con la Lotería, que todo es una posibilidad en esta vida. Resuelto, eso sí, dejará el debate de investidura con alguna nueva que deje (obligatoriamente) en el pasado las condecoraciones, los indultos y el resto de remates con exceso del anterior Gobierno. El Ángel del Señor anunció a María. Y concibió por obra del Espíritu Santo. Mientras en Europa siguen concibiendo, aquí hacemos lo que podemos, oiga.

Dios tiene mejores cosas que hacer, entre encontrar su partícula y velar por lo que ocurre en Egipto, Siria, Bahrein y demás, ya que nadie lo hace, sea por (falta de) interés o sentido común. Time eligió bien su última portada, muy a pesar de los fans de Steve Jobs que, también muy a su pesar, venderá como nunca esta Navidad. ¿Será el de Apple el primer anuncio de 2012? ¿Llevarán ciertas empresas el visaje indignado al clímax de la publicidad? Sin saber nada aún, deberíamos estar hablando ya del primer tuit patrocinado del año.

Propongo una marca de cava y una foto de instagram

Subidón, subidón

El Consejo de Ministros debería tener un Black Friday. Digamos, el día después del Debate del Estado de la Nación. Para aprobar todos esos reglamentos pendientes que nunca viene bien abordar (a pesar de estar pactados), con un 50 % de descuento y la atención mediática puesta en otro sitio. Estaría bien que ese día el portavoz gubernamental de turno hiciera un dos por uno en declaraciones, por el mismo precio. “No me ha preguntado usted sobre eso, pero yo le voy a explicar por qué ha habido diferencias irreconciliables en la deliberación de esta reunión”. Las rebajas, me temo, no llegarán a la mesa. De hecho, tiene pinta de que toda la estancia vaya a sufrir el severo toque de la austeridad: muebles (des)montables, bics en lugar de estilográficas, cuadros indescifrables donados por el autor, etc. Tiempos duros.

No obstante, creo que desde que Bryan Ferry se viste en cierta cadena de ropa la prima de riesgo se ha relajado. Los ojos claros anestesian, Merkel bien lo sabe. Muy sola se está quedando en el enroque fiscal, mirando desde arriba a los que somos bajitos. Esta será, de nuevo, una semana crucial para Europa (y van…). Los que mandan hablan de “refundación”, lo mismo que algunos piden para la SGAE y otros para el PSOE. Esperemos que refundarse no signifique cambiar de funda: el miraguano será el mismo y no habrá nada que hacer. Eso esperamos también de cierto grupo parlamentario nonato. Otra mesa, la del Congreso, tiene un papelón en los próximos días con la flexibilidad y sus nudos. Por mucho que les pese a UPyD y a Pons, las normas son iguales para todos una vez que te han dejado jugar.

El (supuesto y muy condicional) arbitrio sienta precedentes que pueden en el futuro generar consecuencias no deseadas. Lo mismo te encuentras después con una cabalgata indignada en la calle o una protesta de los llamados tuiteros (¿dice alguien facebookeros?). Siempre, eso sí, después de una semana, simulacro de la Navidad, en la que los días festivos nos harán desear que no haya mañana. Mañana, tras las lágrimas de una ministra cualquiera, puede que el SMI sea de 0,75 euros y las putas y los periodistas compartan posts y más. Subidón, subidón.


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