Archive for the 'Política' Category



Ideas frescas

Rubalcaba tiene dos despachos, dos. Es algo que me desconcierta. Me pregunto dónde pondrá el marco de foto y si él mismo presidirá desde un cuadro las estancias, como vigilándose. Si los tendrá igual de (des)ordenados; si se sentirá cómodo en ellos. Deberían cambiarle, para empezar, las espantosas y dieciochescas carteras negras, de cierre dorado, por una mochila con ruedas, porque la cantidad de apuntes que va a generar podrían constituir el próximo fascículo de Wikileaks, que está consiguiendo que Irak nos se nos vaya de la mente. Y eso que, según  Mikel Ayestaran, está teniendo “la posguerra peor cubierta” ever.

Julian Assange debería dejarse de CNN(s) e ir a La Noria, que es paso obligado si uno quiere ser alguien en la vida, política o no. Sin haber visto la intervención estelar de Montilla, ardo en deseos de saber si le han tirado de la lengua sobre Scarlett Johansson, que hubiera sido lo suyo, vamos. Ahí está, en la red social, una instantánea del encuentro en cierta entrega fashion de premios; sin trucar ni nada. No como la película, cuyos gemelos son, me entero, producto de la postproducción, como algunos (los menos) de los nuevos ministros. No me gusta, por cierto, la mofa o lo que sea hacia las lágrimas de Moratinos. No.

Ni lo que nos hizo trabajar, filtraciones aparte, Zapatero con la sorpresita. De nuevo volvimos en las portadas digitales a poner caritas y cruces tachando intrahistorias, como con los mineros: uno fuera, otro dentro. (Min)istros (Min)eros. ¿Lo siguiente? Olvidando a Otegi, cuya entrevista se publicó en la semana equivocada, el próximo notición tendría que venir (con v, de Vizcaya), por estadística, de Rusia, que están muy callados últimamente allí. Por comentar. Pero, o es algo muy gordo o nos interesará lo mismo que la influencia maligna de Google Instant en el SEO. Según Bernardo Hernández, no existe. Me quedo más tranquila.

El director de productos emergentes de la compañía tecnológica estuvo un par de horas en Madrid el pasado viernes y (nos) soltó ante una audiencia pequeña y agradecida uno de los grandes titulares gurús de la crisis: “España es un país de bares, mercerías y ultramarinos”. Es decir, como apunta Forges, nos habríamos convertido en repartidores de “nadas” a domicilio. En concreto, a ese que el cargo de la empresa con más vicepresidentes que portavoces tiene ahora nuestro Ejecutivo enseñó en la tele no hace mucho. Desde luego, tener esa nevera llena de nada es un verdadero desperdicio. Llenémosla, aunque sea, de ideas.

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Satisfacción

(…)

(18 mineros rescatados)

Abuchear en festivo mola. Es igual que hacerlo en un día normal, por la legitimidad y eso, pero después te puedes ir de cañas. “Que se vaya a Venezuela”, espetaba ante las cámaras a Zapatero un chico sonriente de veintitantos el 12-O(qué), día del desfile de autoridades y reales vestimentas protocolarias. Todo fue culpa del buen tiempo, si hubiera llovido no estaríamos hablando de Revilla ni del señor “indispuesto”, al que nadie ha buscado para hacerle una entrevista. Él sí tiene derecho a expresarse, que no le han dejado trabajar.

Seguro que cuando el soldado cumpla los 55 -si es que es menor- desvela en sus memorias la intrahistoria de lo ocurrido. Igual nos enteramos de que era mujer, o de que le gustaba V, como a Condoleezza (Rice). Qué #miedo. De todas formas, resultó ser uno menos también para las cuentas, que estamos en crisis y lo de ahorrar militares ha sido un punto. No nos vayan a acusar de estrechar amistades con sotanas blancas o firmar contratos sin mirar. Y dicho esto, me preocupa seriamente que Susan(tidad) se haga presente de nuevo en este blog.

(19 mineros rescatados)

Esta semana el empacho, más que eclesial, ha sido nobelesco. Hasta en la sopa, con perdón, hemos tenido a las virtudes literarias de Vargas Llosa: no tanto a la Paz, y mucho menos a la Física, que de eso no entendemos nada (ni de lo que nos pasa con China, a ver). Sí de disputas a lo Calderón/Góngora con alguna metida de pata virtual de por medio; el pobre Gabo no parece que esté para ciertos trotes dialécticos. Tampoco para hacer competencia al fútbol en los medios, que para eso se basta solito Villa, cuando quiera y como guste.

Meter goles a placer debe reportar tanta satisfacción como intentar empapelar al juez Garzón o a Sir Sean Connery en la operación Goldfinger (festival del humor). Quizá Roger Moore, al que pillé durante la Fiesta Nacional persiguiendo una pistola de oro, se esté partiendo de la risa. Seguro que juega en casa a doblar las películas del otro James Bond con la técnica que (en la cresta de la ola) Flo utilizaba en El Informal. Todos deberíamos probarlo, como versionar a Nirvana. La felicidad está en las pequeñas cosas.

(20 mineros rescatados)

(20 mineros, y Yonni Barrios, rescatados)

(…)

Ponerse las pilas

Un par de horas antes de que diera comienzo el 29-S la gran manifestación sindical en Madrid, sólo los pasquines de llamada al paro emergían del asfalto en el centro de la capital como testigos mudos de la movilización pre y post. Curioso que el papel aún juegue un idem fundamental en la motivación de la gente, o que al menos lo repartamos por ahí como análogo de consignas vía tweet o sms, que un día estuvieron de moda para esto. Curioso resulta también que algún periódico se publicara, con portada excepcional, en versión física, y no en la digital, el día de autos. Por un momento, el pasado se hizo presente.

Lo pensarían unos cuantos viendo además, horas después, las imágenes del sitiado Correa y a Isabel Pantoja entonando con garra el “Hoy quiero confesaaar” que abrió según qué telediario al conocerse que la (operación) Malaya iba a ser su peor pesadilla. El que no duerme muy bien estos días es el alcalde de Moncloa; claro, sueña con primarias, reformas y montillas, y no siempre por este orden. No sabe a quién hacer más caso, al ángel o al demonio. Menos mal que aún puede distraerse cuando llega a casa y pone la televisión, de realities llena y ciclistas con problemas repleta. Pensando en ser el próximo anfitrión de ¿Quién vive ahí?

Los sondeos (le) auguran un futuro (in)cierto, aunque el “ya veremos”, que propugna desde el sitio periodístico José Luis Orihuela, está aún arraigado en las voluntades partidistas, en general. Nadie quiere estrellarse ni, mucho menos, pretende matarse, a lo Segway, manejando su propio invento. Los que informamos tampoco, por eso, como quedó claro en la última de Café y Periodismo: necesitamos llevar cabo un repaso constante de lo que hacemos, saber qué regates debemos construir ante la caída de un modelo caduco al segundo, entender que la angustia es la que nos guía. Replantearnos el ‘cómo’; porque el ‘qué’ lo tenemos claro.

¿Hablamos de política o de periodismo? Quizá de uno, o quizá de los dos. Las herramientas del presente son, en cualquier caso, las que facilitarán que dentro de unos años no hayamos perdido el norte, que nuestra “firma” cruce fronteras invisibles y la identidad personal no quede difuminada en una maraña de lemas, editoriales o ministeriales. Todo esto, para que conste, está bendecido por el Altísimo, por Mario Tascón y por Virginia Pérez Alonso, entre otros expertos. Pero que no cunda el pánico, en la famosa libreta del editor de Diximedia no había escritas frases bíblicas, sino pautas para salvar la “desintermediación”: fuentes.

Ideas, suponemos, también. ¿Conclusiones? Pues modelos ideológicos y de negocio descartados y con Murdoch y Orbyt en otra dimensión -ojo al Nonprofit journalism-, el debate inconcluso tira por la oportunidad del momento. Carpe Diem, Si bebes no conduzcas, Póntelo, pónselo, ya sabéis. Aunque nos equivoquemos y después todo nos suene, inconscientemente, a lo mismo. Aunque, parece mentira, acabemos hablando (otra vez) del pasado y de la I Guerra Mundial. Hagamos penitencia comunitaria en el próximo sarao endogámico y dejemos por sorpresa, como Twitter, los contadores a cero. Si no nos ponemos las pilas acabaremos enterrados vivos.

Urnas calientes

Los delirios febriles no han hecho estos días más que devolverme a la mente las imágenes del aficionado osado que gritó “¡Aúpa Athletic!” en la final del US Open de tenis. Seguro que eso nadie lo hubiera hecho ante Esperanza en el Debate de la Región (de Madrid) o frente a Zapatero en el pleno sobre Afganistán en el Congreso; desde un escaño cualquiera, desde una posición indiferente, para rebajar tensiones y plantear alternativas al ombliguismo político que emerge con la intención puesta en unas urnas más calientes que los sindicatos. No hay huevos, que habría exclamado, con voz insigne, Labordeta.

Muy a su pesar, casi seguro, el político y cantautor se ha convertido en trending topic mundial este domingo. Por encima del Papa, que probablemente si hablara de fútbol ablandaría a tanto anglicano (y cristiano) cabreado. Una cortina de humo con forma de Mourinho, por ejemplo, le habría venido de perlas en Westminster. Inquietante ha sido ver a Benedicto en varios directos televisivos repartiendo disculpas, palabras rebajadas y comentarios en corrillo con la reina británica, como si estuviéramos asistiendo a una reunión improvisada de dos señoras que. ¿Llegará el día en el que este hombre deje de justificarse? Lo dudo.

Podrían contratarle como representante de Penélope Cruz (una idea) o para convencer al personal de las bondades de la ley anti tabaco vasca y, en breve, de todo el país. “Queridos amigos, no podéis fumar en vuestos coches, sólo de esta manera lograremos una sociedad unida y respetuosa con los valores únicos”. Tampoco le vendría mal una ayudita divina a Sarkozy, tocado por el tema gitano; su plumero se le ha visto más grande de lo normal, como a Europa, que calla y otorga. Nadie es capaz de ponerle en su sitio, ni a él ni al presidente rumano, que se lava las manos con la pobreza de sus súbditos.

¿Y qué dice Carla Bruni? De momento, nada. Habría que juntarla un día con Carmen Lomana, cuyo programa estrella terminó, para que hablaran un día de cultura (en) general. Por cierto, que la ganadora de la corona es de Parla: yo no digo nada, pero igual un tal Gómez ha tenido que ver. A nuestro alrededor todo son conspiraciones. Por eso ha tenido que salir, de nuevo (un post después), la banda terrorista a completar el discurso; no entiendo muy bien la sorpresa indeleble de algunos que, aun estando bien informados, no comprenden. Habrá más comunicados, habrá un largo proceso sin cronómetro, aunque nos desespere.

Igual hasta cae uno en 29J, mientras los abuelos que cuidan de sus nietos escuchan por la radio el manifiesto avatar (Méndez dixit) o ciertos sectores se frotan las manos viendo hordas de liberados/vagos incondicionales gritando consignas contra el Gobierno y la crisis mundial. Lo explica en su último libro Nicholas G. Carr, nos hemos vuelto todos unos superficiales, y la culpa la tiene Internet. ¿Qué podemos esperar, como dice un buen amigo, de un país que escribe ‘Google’ en Google para entrar en Google? Que no se enteren ni Sarah Palin ni su alumna aventajada, Christine O’Donnell, que las tenemos aquí haciendo campaña a la de ya.

Se admiten apuestas

Leyendo al santo gurú de las desgracias acabo entendiendo, al fin, de qué va la vaina: “Mal va España, pero irá a peor”. (Un minuto de silencio). Menos mal, porque lo de escuchar la palabra “decepción” con ese dolby surround desde que un@s anunciaron que podría comenzar el principio del fin me ha vuelto loca. Transitoriamente, sin verificación vecinal. Casi tanto como las encuestas de los medios trigitales al minuto exacto del amago de declaración formal: ¿El alto el fuego será definitivo? ¿Lo será? ¿Está usted seguro? Mire que igual…

Ya me imagino las apuestas en las maquinitas de bar, junto al tema Primarias -con ‘p’ de prioritario; si es que los de Google son unos visionarios-, al de la paz en Oriente Próximo (vía @BarackObama) o al de si el cubano de marras sobrevivirá a un sexto rayo. Es para pensarse lo de apostar en serio, porque aquellos que creemos que podría salir bien igual hasta nos forramos con el asunto (y no seríamos los primeros, señora). Yo sí que estuve en Hernani, como las fotografías ilustrativas de algunos diarios nacionales, comentando la jugada.

En la cuna del yo qué sé qué, hablando de política en los bares, como dicen que ya no se estilaba. Un día antes y uno después del vídeo patrocinado por Mercedes Benz. Casualidad, o no. Contextualizando la estrategia internacional, el globo sonda previo al movimiento. Todo se sucederá, previsiblemente, a golpe de fotomatón: dos caras que en el primer flash miran en direcciones opuestas pero que terminan, en el cuarto, cruzando presencia. Ojalá. Es duro pedirlo desde fuera, pero hay que esperar. Y, sobre todo, callar la boca a tiempo.

Eso debió pensar Rodríguez Zapatero cuando (en mi mente) se le escapó desde China un “Wok the fuck!”, en bajito, al enterarse de la movida y de las reacciones subsiguientes, por otra parte, obvias todas ellas, esperables, oficiales, incluidas las del Gobierno. No es divertido saber de antemano cómo serán las portadas obsoletas del día, aunque el morbo de leerlas a cuatro manos no nos lo quita nadie. Adicciones aparte, se torna irresistible viajar hasta 2012 y fantasear con las elecciones generales del empate técnico.

Dicen que Rajoy busca gente que le solucione la papeleta económica. Cuentan que Uralde, que va sacando la cabecita, podría colocar a su recién bautizado Equo en una digna aunque insuficiente -otro vocablo de moda- posición, más que nada, insinúan, por la poca política -de esa, de la buena- en su programa. ¿Sabemos algo de UPyD? ¿Y de IU? Aún falta mucho, pero no queda nada. Todos se preparan para no, again, decepcionar, como el SEO de Zara, como Ping, porque todos estamos a la que salta. ¡Aquarius con alcohol ya! (que no se diga).

(Thanks to @Nuksazi y @jonlaiseca)

Sorpresas

Oh (je), pues resulta que todo apunta a que el Kanchenjunga es más español que surcoreano. Cosas de la competición, que pone al límite a todo aquel que (cree que) tiene algo por lo que luchar. Es un concepto que gente como Camps comprende perfectamente, alardeando de su intocabilidad suprema frente a tempestades y terremotos, como Braveheart pero sin la cara pintada, que desluce bastante el look chaquetero. La misma prudencia exigible a aquel que eleva su condición de imputado a la de condenado, debería ser autoaplicada (#autofacts) en este caso, y en otros tantos también. Un poquito de por favor, un poquito de sensatez.

No se trata de lavar los trapos sucios en casa, se trata de hacerlo con el jabón adecuado y el quitamanchas justo. Pero sin pasarse de suavizante, que luego nos quejamos de que la privacidad noséqué; ojo, Mark Zuckerberg. Probando de su propia medicina –metáfora jacta est– se encuentra el visionario creador de Facebook, viendo compartida y con ficción su juventud en una pantalla grande. Tenía que llegar, lo tuvo que saber. Preferimos, de siempre, darle pompa a lo turbio. Por eso, menos en las casas reales, las bodas se celebran en privado y los divorcios en público, que goza como nunca de la tirada de trastos.

Y los medios también, para qué nos vamos a engañar. Dedicándole tiempo a huidas tuiteras y venganzas radiofónicas, de las que esperamos que salgan bien parados los profesionales que, al fin y al cabo y a pesar de que su trabajo no apasione a todos, merecen un respeto. Hasta una, a la que no le gusta el fútbol, vivió el momento despegue del split deportivo con bastante curiosidad: de-formación-profesional. Pero es que, hoy por hoy, es mucho más interesante, por ejemplo, que las sesiones de control, que como no empiecen a ser emitidas en 3D -cedo la idea-, van a perder audiencia. Queremos otras gafas con las que mirar ya.

Esas con las que ahora nos miran, desde dentro, los 33 mineros atrapados con su propia existencia. Se admiten apuestas sobre hasta qué día seguiremos sus andanzas, si es que no les pasa nada nuevo. Se admiten teorías sobre qué televisión convertirá el tema, como un diario preconiza hoy con una poco afortunada comparación, en el Gran Hermano social de nuestros días. Cuando se cumple una semana de la <ironic mode> apasionante </> entrevista al tal Gómez, nos ha quedado claro que el espectáculo no tiene límites ni, en ciertos casos, gente que lo sepa sacar adelante. Es difícil saber si aún se nos puede sorprender.

Neutralidad

Hace unas semanas, en un desayuno informal -y en petit comité-, la directora de una institución española decía que, si no hubiera habido crisis, alguno de los dos partidos -porque no hay más, ¿no?- habría postulado a una mujer -pero ya- para subir las escaleras de La Moncloa en la próxima legislatura; adelantada o no. Una mujer. Esa es la baza oficiosa para intentar hacer frente ahora a la semejante, que no igual, Esperanza, emperadora popular sin rival que, pese a recabar críticas en público y privado de propios y extraños, se lleva de calle a los madrileños. Autonómicamente hablando y enarbolando con sonrisa omnidental la bandera de su nombre como luz al final del túnel electoral, general. Amén.

Podría ser un ensayo: quizá veamos en poco tiempo a un primer caballero consorte reacio a las demostraciones públicas de no cargo o, por qué no, a una mandataria soltera con el boleto premiado de las malas críticas. En plan Michelle Obama de rodríguez (el otro) aunque sin cohorte excesiva de seguratas y con la responsabilidad de la ejecución. No sé si lo veremos, pero nos estamos acercando. Zapatero, asumo, confía en ello siempre que él no se encuentre, aunque el regate Trini quiera ser más un golpe de efecto en medio del desconcierto. Justo lo que está causando. Las primarias han de ser el proceso natural, esa es la lacra socialista para algunos. La democracia interna no gusta, ni dentro ni fuera.

Las discusiones, mafias y líneas sucesorias al trono de la ¿izquierda? ponen de los nervios a cualquiera, pero siempre serán mejores que el dedazo por mandato divino. Debe haber distinas posibilidades, todas en igualdad de condiciones. Como debieran existir las listas abiertas y otras aperturas de mente. Debe existir la neutralidad en la Red (guiño, guiño) Política. Sin embargo, como ocurre cada año en los montes gallegos, hay quien se encarga de prender focos y mantener la llama viva del (con perdón) hijoputismo. Eso es lo que nos pierde. No queda tanto para que el desenlace se produzca, y promete ser de lo más interesante, aunque es posible que algún spoiler nos lo reviente antes. El epílogo de Lost, a su lado, una nimiedad, oiga.


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